"Para delinear salidas de no emergencia, sino de señalamiento de caminos posibles para un nuevo perfil del ser docente, presentamos algunas pistas.
Que sea capaz de:
• Construirse en el proceso, que no dé por finalizada su fase de aprendizaje con determinada etapa de formación.
• Trabajar con otros docentes.
• Imaginar un modo de enseñar distinto al recibido.
• Lidiar con el componente emocional y que se explicite como una dimensión más de su desarrollo profesional, especialmente aquel que vincula emoción con usos de tecnologías.
• Otorgar un lugar en sus diseños didácticos para aquello que sus estudiantes ya saben, no sólo en materia de los contenidos curriculares tradicionales, sino en lo que conocen por utilizar tecnologías en su vida cotidiana.
• Poder dudar y preguntar y abrir espacio para incluir propuestas y métodos de enseñanza.
• Que el elemento tecnológico tenga un lugar en sus diseños didácticos al servicio de la propuesta pedagógica y no al revés.
• Que su actuación no resida en los saberes que se suponen atribuidos a la generación a la que pertenece, sino que explore potenciales desarrollos del presente y de cambios a futuro.
• Asumirse como un transeúnte digital, (Casablancas, 2012) aquel que incorpora las tecnologías disponibles en su época para desarrollar la profesión.
Un punto a reconsiderar en el marco de estas reflexiones es la de resignar la exclusividad del rol docente como única fuente de información, que implica desprenderse de la función de hegemonía informativa, así como de la representatividad en la formación de las nuevas generaciones, sin que por ello prescindamos de la figura de los docentes como especialistas de la enseñanza, ni de la institución escolar, como garantía de equidad y democratización de la educación en la sociedad actual.
Nos hallamos en un momento histórico privilegiado para el cambio, para la reflexión de roles y saberes, una instancia que permite crear y diseñar como nunca antes con lo disponible cercanamente o en distancias lejanas. La posibilidad de crear y generar conocimiento junto con otras personas, utilizando fuentes diversas y enriquecer de modo exponencial las funciones atribuidas al ser docente tradicional. Entonces no dejemos escapar estas oportunidades, perdamos el rumbo de lo perpetuado y dejemos paso a lo que falta todavía por explorar en el ser docente del siglo XXI."
Autores: Héctor Sevilla, Fabio Tarasow y Marisol Luna
"Educar en la era digital"
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