Siguiendo a Jaime Barylko:
“En este afán de ser cada uno la libre voluntad emanada
desde el ser uno mismo terminamos, por incapacidad de serlo, de configurar la
gran masa de todos somos lo mismo, vestimos lo mismo, pensamos lo mismo,
hacemos lo mismo.
La crisis equivale a
la dis-gregación o a la gregarización; en ambos casos no valen los valores,
porque no hay escala, ya que el individuo hace lo que quiere o lo que otros
quieren, sin alguna razón de ser superior.”
“La palabra privado significa, justamente, privado de
los demás, del resto.
Yo, entonces, no tomo sopa, y tú, entonces, no comes
albóndigas, y coexistimos, ya que nuestra convivencia está fundamentada en
valores superiores y en los de abajo cada cual ejerce su paladar.
Los superiores, los
morales, los de responsabilidad, los que toman conciencia de la presencia del
prójimo como persona autónoma y digna de respeto, ésos son los que nos
comunican y no han de depender de tu gusto
o del mío.
Eso es lo que debemos
aclararnos y aclarar a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a los jóvenes: hay
un margen de subjetividad pura y plena, y es de ti mismo contigo mismo; no bien
quieras superar esa soledad y comunicarte con otros y vivir con otros, habrás
de hacerlo en términos de objetividad”
